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domingo, 28 de agosto de 2016

Las campanas de Farrucón.


Cuentan por Fuente Encalada, que hace muchos años se pidieron ayudas y donativos para dotar al campanario del Santuario de Nuestra Señora del Campo de unas campanas. De aquella había un señor en el pueblo que se llamaba Francisco, y por su corpulencia y modo de ser llamaban “Farrucón”. Acudió a la solicitud con su viejo gorro, una montera o como él dijo, con una monterada de monedas de bronce como aportación personal. Eran todas y todo cuanto tenía de valor en su ya de por si humilde casa. Cuando le preguntaron cómo había hecho aquello, respondió que así las nuevas campanas tañerían su gesta con esta cantilena:

“Bom, bom… bom, bom… las campanas de Farrucón…, bom, bom…”

El santuario, como el resto de templos esparcidos por nuestra tierra se levantaron así. Quien pudo, como Francisco, donó cuanto estuvo a su entender; otros aportaron su trabajo personal, otros su pareja de vacas y carro para transportar materiales, y los más diestros todo su saber hacer para tener y compartir un lugar que en el siglo pasado tuviera su máximo esplendor como preceptoría, centro religioso, y en su contorno unas ferias de renombre.

En un afán de nueva puesta en valor del templo Mariano van tímidamente, pero con fuerza, resurgiendo costumbres y tradiciones; viejos derechos adquiridos de los antepasados por su maravilloso legado constructivo y cultural.

Inexplicablemente encontramos problemas y trabas añadidas a las inherentes a cualquier organización. Nuestros servidores y administradores anteponen sus prejuicios al bien común buscado: armonía, fiesta y distinción. Que nuestros pueblos mueren es un hecho fehaciente, solo pedimos que sea de forma natural y no bajo la sandalia de algún petulante e inculto ocupante de un cargo.

En los últimos días la nota dominante ha sido la indignación. En primer lugar fue rechazada la procesión con el patrón San Lucas y desfile de Pendones desde Carracedo, como la del año pasado que tanto gustó, supuestamente porque el corte breve y puntual de la LE-ZA 110 afectaría a muchos usuarios de esta pequeña carretera. Bien, no queremos molestar, solicitamos desde Bercianos. Esta alternativa cuenta con un buen desvío, por Tardemézar y Santibáñez, apenas 3,8 km más, unos cuatro minutos de rodeo en coche y en caso de corte total, que no es el caso, pues solamente necesitamos media vía y prudencia en los conductores. ¿A que se debe esta segunda negativa?

Una de las cosas más tristes que se pueden ver es un desfile de Pendones, con varios siglos de documentación e importancia cultural, desfilar como forajidos, escapados por caminos de tierra. Ha sido la última alternativa, totalmente nefasta para la fiesta y por la que públicamente hemos pedido perdón. Sin más comentarios.

Hay que agradecer el informe positivo por parte de la Diputación de Zamora, y la preocupación de algunos alcaldes de la zona por la realización de la procesión y desfile. También agradecer la incomprensible negativa de otro alcalde, de cuyo pueblo suelo acordarme, a colaborar en unas simples solicitudes, allá su conciencia y capricho; lo suyo no ha sido zancadilla, si no impulso, gracias, porque como bien es sabido, "quien tropieza y no cae, adelanta terreno".

Por lo demás, y dentro de nuestras capacidades, deseamos que cuanto tenemos haya sido del agrado público. Gracias por su presencia, señor Obispo, y gracias a los religiosos que lo acompañaron por la solemnidad de los actos a los pies de Nuestra Patrona. Y gracias Don Miguel por soportarnos, es cierto, somos insufribles.

Y gracias a todos cuantos atendieron a la llamada de las campanas de “Farrucón” para colaborar en lo posible, y dar ese lustre al que el Santuario nos comienza a acostumbrar. No hice fotos, el esplendor podría dañar mi cámara.

El próximo año más y mejor.



Prensa:


Fotos en Facebook, de Pendoneros de León:


domingo, 14 de agosto de 2016

El Pendón de San Mamés de Ayoó.








La recuperación y nueva puesta en uso de una pieza histórica popular desaparecida es una tarea compleja, cargada de incertidumbre. Sin intención ni malicia, se corre el riesgo de modificar la verdad, esto es, mentir en la necesidad de responder preguntas cuando el olvido o la omisión han destruido las respuestas. Quienes emprendan tan honroso proyecto, notarán irremediablemente frenados los trabajos al no tener delante el original, obviamente. Para fidelidad nada mejor que la palabra escrita, y aún así no siempre está recogido lo cierto y auténtico; hay intereses o forma de ver las cosas que han cambiado el devenir de los acontecimientos; está demostrado. También se puede contrastar la opinión de los mayores (benditas memorias), y mediar entre las distintas versiones en caso de haberlas. Y por último aplicar la “navaja de Occam”: "En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta". En todos y cada uno de los casos, de querer tenerla, la controversia está servida.

Expuestas y razonadas las bases, se puede comenzar tan bello proyecto que nos retraiga a épocas antepasadas, cuna de nuestra sociedad, principio y explicación de muchas de nuestras costumbres, en resumen, qué somos y de donde venimos. Ésta es la razón de la importancia, pues como dijo el sabio “la verdad nos hará libres”.

Ayoó de Vidriales tuvo su Pendón, como casi la totalidad de pueblos del viejo Reino de León. Razón de más por la condición de villa que vete a saber quien y por qué antaño concedieron a nuestro pequeño pueblo. Un Pendón que ya muy pocos mayores vieron ondear por las calles del pueblo, procesionado en las fiestas sacramentales. Solo algunos destellos en la sorprendente capacidad retentiva de quienes por entonces no eran más que niños lo pueden confirmar.

Alberto Alonso es uno de ellos, y su recuerdo es corroborado por otras personas de su parecida edad. Describe como fue la última salida desde aquella posición adelantada de niño monaguillo, al lado del párroco, justo detrás del Pendón. En la calle que sube desde el frente del ayuntamiento, justo en la esquina a mano izquierda, bajaba la procesión del día de San Bartolo. Llevaba el Pendón al cinto “el ti” Pascual Lobato, y el remo “el ti” Plácido Gutiérrez. Un remolino azotó el paño, perdiendo el pendonero el equilibrio, y yendo al suelo con el consiguiente rumoreo dentro de la comitiva. Los hombros trasladaron al caído a la Iglesia, y en la esquina derecha trasera donde hasta no hace tanto estaba la pila bautismal, reposó largo tiempo. Primero con el paño, después desnuda, la vara cumplió sus últimos años de vida como palo de escoba, para quitar las telarañas en la parte más elevada del templo.

De esta historia hace más de ochenta años, Alberto, y gente más joven recuerdan la vara en la esquina, con paño o sin él, como también recuerdan una segunda vara bastante más corta, apoyada al lado de la primera. Como ahora suele ser normal que un pueblo exhiba Pendón y Pendoneta, antaño no solía suceder, a no ser que una cofradía u otro tipo de congregación contaran con la suya propia. Ayoó de Vidriales en algún tiempo estuvo sembrado de ermitas: la de las Animas, la de la Alhóndiga, la de San Bartolomé, etc, y la de San Mamés. Podemos afirmar que a alguna de ellas perteneció la vara pequeña, y aunque nadie viera ya restos de paño, es fácil que llevara los colores del grande, que por lo visto y leído, también suele suceder.

Hemos buscado escritos que documenten nuestros Pendones; aunque nunca es tarde nada hemos hallado. Del paño poco sabemos, aparte del testimonio de Alberto y sus contemporáneos (algunos ya fallecidos), todavía hay quien recuerda unos restos en las cajoneras de la sacristía, y todos coinciden en un color “parecido a las cubiertas de los libros de la Iglesia”, o sea, encarnado, colorado o carmesí. Y de la misma forma sitúan con gran claridad unas “tiras doradas”, la pasamanería. Es perfectamente evidente que así fuera, así que damos por concluido el rompecabezas.

En el último año una familia ha querido donar un Pendón para San Mamés y cuantas tradiciones estén relacionadas. Puestos manos a la obra, hemos elegido una vara obra del maestro Emiliano, y las labores de costura de Mercedes Pérez, muy conocida en el mundillo folklórico como “Merche la cubanita”. El pasado 7 de agosto, en la explanada de la ermita, hemos visto el deseo cumplido con la bendición de un Pendón de 5,50 metros y su paño carmesí, con bastante seguridad como el pequeño de antaño.

Hoy domingo, hemos ido a buscar al santo para realizar las futuras obras en su casa, la ermita. Con todos los honores, como Dios manda, lo hemos subido a hombros presidido por la que ya consta como su enseña. Ya en la Iglesia llegó caminando Alberto, haciendo un enorme esfuerzo, para conocer el Pendón y rememorar aquellos años de niño monaguillo. La satisfacción brilló en sus ojos, y por reflejo en los míos. Hoy toca dormir tranquilos; la historia en su afán de repetirse nos ha agraciado con un nuevo punto de partida. Velaremos por él.

Informantes: (De entre los muchos)
Laurentino Cano. (DEP)
Alberto Alonso.
Eufemia Álvarez.


Bendición del Pendón. (Foto Marian)

Traída del santo por las obras.








Llegada a la iglesia. (Fotos Marian)




En la Iglesia.


domingo, 31 de julio de 2016

Emiliano, maestro pendonero.

Emiliano Santos. 
Viñeta de Juárez, Diario de León

Solo algunas veces, la afición pasa de ser un mero entretenimiento, una distracción, para convertirse en una motivación en continuar o mejorar, o en darle el toque personal para añadir aún más si cabe estilo o atractivo; entonces habrá nacido un bienhechor, un abnegado artista.

Recientemente, he tenido el placer de conversar con uno de ellos, Emiliano; toda una institución en el extravertido mundillo de los Pendones leoneses. De carácter campechano y bonachón, recoge en sus excelentes 80 años toda la esencia de una tradición milenaria. Primero pujador, luego remero, y mientras fabricante de varas: quiero pensar que desde siempre se hizo así, pocos medios y muchas ganas de participar llevaron a algunos intrépidos autodidactas a construir y mejorar lo que hoy día mejor representa la idiosincrasia de los pueblos leoneses, los Pendones.

Emiliano Santos era albañil. Pero albañil de los de antes, que lo mismo valía para un roto que para un descosido. Compartía el noble arte de levantar edificios con el más noble de restaurar las partes que el tiempo, el uso o las adversidades se encargaban de deteriorar. Una profesión que exigía el dominio de varias técnicas, lejos de las especializaciones actuales. Son trabajadores instruidos por un maestro que se llamaba necesidad, intuición, perseverancia…, sé bien a lo que me refiero, mi padre, de su aproximada edad, realizaba las mismas tareas: pura y malpagada artesanía multidisciplinar.

Emiliano vivió aquellos años con la ilusión de participar en cuantas pendonadas se organizaran en la contorna, y sobre todo en la más especial, la de Castrotierra a Astorga. Con el inconveniente que en su pueblo, Santa María de la Isla, la vara del Pendón se había partido, el paño deteriorado, y él y el medio centenar de mozos que por entonces había, tenían que pedir a otros pueblos que les dejaran llevar el suyo. Llegó a ser clamor popular restaurar el Pendón; varias mujeres se comprometieron a las labores de costura, y su experiencia en las reparaciones lo animó a un reto: labrar una nueva vara para participar sin pedir favores. Fue su padre, Domingo, con alguna práctica más en carpintería, quien lo aleccionara en el cómo y por donde comenzar aquella empresa.

No es nada fácil, y lo demuestra las poquísimas personas que se atreven (con las facilidades que aportan las modernas herramientas), a fabricar tamaña pieza que cumpla una serie de requisitos: Belleza, altura, rectitud, ligereza, ausencia de cimbreo… cada vara es única y especial, de eso sabemos los pendoneros. La madera empleada ha ido mejorando; desde el chopo del país, pasando por los “palos de la luz”, a las actuales maderas laminadas; lo mismo que el paño, desde la costosa seda adamascada a las actuales sintéticas. Un proceso de adaptación que nada resta a la verdadera intención que siempre acompaña a los pendones: hermandad, amistad, conversación y sobre todo, armonía.

Emiliano ha adquirido esa rara habilidad de conseguirlo, y Vidriales es y será testigo de sus obras. La vara del Pendón de la Virgen del Campo, la del futuro Pendón de Carracedo, y la del futuro Pendón de San Mamés de Ayoó serán erguidas gracias a sus manos, Dios mediante, en este próximo agosto. Y solo son algunas de los más de tres cientos que se exhiben en la actualidad, de aquí a lugares tan alejados como Malhadas, al lado de Miranda do Douro, o Poza de la Vega, Palencia.

Las varas de Emiliano están perpetuando unas enseñas medievales que recorren la península en lugares destacados como Pamplona, Sevilla, Palencia, Madrid, Gijón o por el vecino Portugal, amén de nuestras fiestas y romerías, en las que añaden una sobredosis de elegancia y colorido. Un hecho que ayuda a mantener vivas nuestras más ancestrales tradiciones.

Dice un refrán que “de tal palo tal astilla”, y la sabiduría popular raras veces se equivoca. Domingo, instruyó a Emiliano, que a su vez ha inculcado el gusanillo a su hijo, Toño, para continuar la labor artesana de restaurar una pieza básica en la milenaria costumbre que incluía a todos y cada uno de nuestros pueblos. Yo, como aprendiz de pujador que soy, solo pretendo darle el mérito a quienes lo merecen, al maestro pendonero Emiliano y a su discípulo, y agradecerle sus conocimientos y el permitir ocupar una página de mi humilde blog. Con pocos como ellos, los Pendones están a salvo, y nuestra afición perpetua.











Fotos del proceso de labrado. 
Fotos de Toño.


Recogida de las varas para Vidriales. 
Emiliano, tercero por la derecha.



viernes, 8 de julio de 2016

Todos somos autónomos.


De lo poco que veo la tele, hay un anuncio que me ha llamado la atención últimamente, el de Bankia. Dicen en su spot que “los autónomos no parecen humanos”, como si tuviera gracia, viniendo de un banco investigado por estafa en su salida a bolsa, tarjetas Black, apropiación indebida, administración fraudulenta, delito fiscal… Un banco que para evitar la quiebra papá Estado inyectó… ¿Cuánto era?¿Veintidós mil millones de Euros? MÁS DE 3 BILLONES Y MEDIO DE PESETAS… Pues no, señores, ni tiene gracia ni los autónomos somos humanos, a una legua se nos nota la aureola de la santidad.

Quizás antes de nombrar a los autónomos los debieran conocer. Si, y no por sus cuentas corrientes. A esa conclusión solo llegan como parásitos sociales que son: “¡vengan, vengan, traigan sus ahorrillos, pídanos dinerito y nosotros engordaremos a vuestras expensas!”. Patético.

Papeleo, impuestos, normativas,… y la frasecita final: domiciliación bancaria, como que no hay escapatoria. Si o si hay que ir al banco, esperar el turno, saludarlos con educación (por si acaso), y hacer los trámites sin rechistar, que para eso nos tratan de sobrehumanos… Creo que al menos no es mucho pedir evitar la burla, ¿no?.

Si Bankia se hunde aparecen millones de euros como por encanto… ¿Saben ustedes lo que pasa cuando un autónomo se hunde? Pues, por ejemplo, pregunten a los afectados por el incendio en la fábrica Embutidos Rodriguez, de Soto de la Vega. Fracasa su medio de vida y ahí están, con una mano delante y otra detrás… ¿Dónde estás ahora, papá Estado?

Recogidas de firmas, búsqueda de apoyos, todo es poco para concienciar del mal trago de la casi totalidad de la plantilla de la fábrica, que a la vez alzan la voz en nombre de otros compañeros autónomos en su misma situación. La última idea es ir a León a manifestarse, y pienso que allí deberíamos estar todos… solo que como humanos que somos, mal que le pese a los de Bankia, tenemos que apechugar con nuestros respectivos trabajos, que día a día reinventamos y mantenemos con esfuerzo, sudor y lágrimas.

Acabamos de sufrir unas segundas elecciones, y seguimos siendo los grandes olvidados. Claro, que apenas somos 1.961.282, según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, a 31 de marzo de 2016. Solo les preocupa jubilarnos a los 67, o 70 años, porque juegan a no saber de economía. Me veo con la cachica subido en el andamio… mientras quienes me obligan gozan de pagas vitalicias y otras prebendas. Si acaso nos mirarán con lupa, como posibles defraudadores de Hacienda, no siendo que hagamos algún movimiento de unos miles de euros en “negro”. En su estudiada miopía nunca ven los grandes movimientos de capital, no hay más que ver las noticias, ¿verdad? Hipócritas.

A veces me imagino un rincón campestre en el que el autónomo es como un caracolillo, constante, paciente, siempre tanteando el terreno que pisa. Claro que por eso lleva su casa encima, y si algo le ocurriera a la dirección todo su ajuar caerá con él a cualquier hoyito. Bien delante, lleva sus cuernecitos sociales, para que vaya por donde vaya se sepa qué es y a qué se dedica. Compite como puede con las hormiguitas, muchas más y mejor entrenadas; pero quizás él se siente especial y le gusta dejar su toque personal. Se esmera en un trato amigable con el cliente, porque sabe que contento es su mejor publicidad. Sueña con tiempos mejores y su único anhelo es disfrutar de los placeres de una vida digna, fruto de su esfuerzo diario. Si algo se rompe intentará arreglarlo, y si la tarea sale bien será menester guardar para la que sale mal. En los malos tiempos se recogerá en casa, minimizando energías; serán vitales a la hora de volver a caminar. Su gran problema es el rastro que lo persigue vaya donde vaya. Por él se guiarán los depredadores, los oportunistas que tratarán de medrar a su sombra, conocedores de esa debilidad de no saber caminar hacia atrás, ni de tener unos afilados dientes para defender su hogar.

Ánimo, compañeros autónomos. Sabed que estamos con vosotros aunque el cuerpo siga donde lo dejamos ayer. Algo tiene que cambiar, y quizás sea el momento. A por ellos!!!

Spot de Bankia:

De lectura obligada:

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domingo, 12 de junio de 2016

Mi humilde aportación al Pretérito Imperfecto.


Del bien entendido desinterés, que no es falta de curiosidad o ilusión (al contrario, es de lo que más tiene), ha nacido un proyecto promovido por el Instituto Leonés de Antropología y Desarrollo Rural: Pretérito Imperfecto. Un proyecto remunerado únicamente con el saber que es un trabajo en equipo entre gente que ama su tierra y sus costumbres, coordinados por un amigo de sus amigos entre los que me cuento, Francisco Velasco, conocido folclorista, alma máter de Cantar de Crines.

La idea me parece que tiene, entre otras virtudes, la de ser original. Una foto antigua, y una reacción literaria. Todo recogido en papel y formato digital, y expuesto al público para en caso de prosperar y generar dinero dedicarlo a algún fin social. Un propósito brillante para el que han sido invitadas gentes de lo más variado de la sociedad; yo mismo, un simple albañil de pueblo.

El blanco y negro de fotografías inéditas de la colección que Francisco guarda y presta con celo, nos evoca tiempos y escenas de la primera mitad del siglo pasado, con la naturalidad e inocencia de aquellos usos y tradiciones que hoy aportan tantos recuerdos. Parece que hace mil años y apenas fue ayer, con sus luces y sombras, esa es nuestra identidad, y los nuevos textos el torrente de sensaciones que cada cual tiene a flor de piel.

Mi humilde aportación, un insignificante granito de arena, parte de la estampa de la fiesta Sacramental. Todos los valores morales inculcados en aquella sociedad se reflejaban un solo día, cuando el pueblo entero celebraba su festividad. Amistad, respeto, agradecimiento, laboriosidad, paz, tolerancia… Ese ha sido mi punto de vista y así lo he querido hacer ver:

Pero no sin antes agradecer infinitamente haber sido seleccionado.


Caras largas, emoción contenida.

El pueblo rinde tributo a su más fiel definición de unidad. Quizás solo sea por un día, de no importa qué mes, pero es la fecha esperada con ilusión.

Las casas rebosan humanidad. Fieles convidados venidos de lejos se acomodan en sus últimos rincones desde hace días para preparar el acontecimiento. Ha corrido la sangre de castrón, de pollo, de cordero… todos celosamente reservados para la ocasión. Se han desempolvado las grandes tarteras de Pereruela y llevan toda la mañana sobre el fuego de la recién encalada cocina, vigiladas de cerca por la sabiduría popular en el arte culinario. Mismamente parece que el humo oliera a gloria. Con la alborada es menester madrugar para cortar ramas de cualquier frondoso árbol y llenar de verdor las calles recién barridas y regadas por mor de matar el polvo. Incluso las más humildes paredes de huerto lucen sus galas vegetales; hoy, el pueblo parece otro.

Las campanas repican a fiesta, los niños corren, los mayores se besan. La pana y el lino, la estameña y el mantón florido salieron del arca severamente custodiada por alcanfor. Hoy se ve la calle regada de tomillo, romero, hinojo; hoy relucen la cruz parroquial y los faroles, se pasea el palio y hay concelebración en torno al Santísimo, que se digna en bendecir a su parroquia. Hoy sabemos de solemnidad. Y exhibiendo fuerza y maestría allá van los mozos, con el Pendón acariciado al viento, con el orgullo a flor de piel.

Luego a comer, manjares selectos y alegría en el mantel, aunque mañana solo alcance para sopas de ajo en puchero de barro. Y sobremesa del enorme mazapán y su consabido pocillo de café y copita de licor. Sin prisa, pero sin pausa, que en la pradera da en arremolinarse la gente para juegos y bailes de dulzaina y tamboril, y hay que llegar antes de que saquen a bailar a las mozas más guapas…

¡Pero callarse, hombre, que vamos en procesión…!

Enlace de interés:




lunes, 23 de mayo de 2016

Nuestra "lluvia de sangre" en la BBC


Toca esperar…

Nunca pensé pasar una mañana como la del pasado jueves 19 de mayo, entre cámaras, micrófonos, periodistas… atendiendo la visita de unos profesionales como la copa de un pino: Joanne, Estelle y Tom. El tema, nuestro hallazgo de algas en la lluvia; y por soporte el bucólico abrevadero de Fuente Encalada (cuya foto con el agua sanguinolenta ha dado la vuelta al mundo), y el sin par Requeijo (sobre todo por estas fechas). Mañana amena, divertida… interesante.

Nervios, cámaras… ¡acción!. En primer lugar una toma de contacto con el señor alcalde de Fuente Encalada, Victorino Núñez (Vitorino), y con varios testigos que en su día observaron y discutieron el fenómeno. Luego comenzó el testimonio de María Eugenia (Marucha), contándonos como vió colorearse las aguas del abrevadero en los sucesivos paseos vespertinos de su grupo de “caminantas”. Después Vitorino expuso el malestar general que el inocente bichito trajo a Fuente Encalada, que si había sido fulanita o menganito, que si los niños no podían chapuzar, que si tumba que si tamba… Y por último me tocó a mí, que con los nervios no sabía a qué atender. Buf…

Requeijo nos acogió entre flores para la última parte de la entrevista, porque sus aguas también participaron de la investigación universitaria llevada a cabo, con resultados sorprendentemente negativos. Javier Fernández Lozano añadió allí el nivel correspondiente a su categoría de investigador del suceso, y de incansable coordinador para que todo lo que se proponga salga bien. Y tiene que salir bien, a la fuerza.

Esta vez ha sido la BBC para su programa Nature’s Weirdest Events, que se presenta como “los eventos naturales más extraños del planeta. Con la ayuda de imágenes tomadas por testigos y equipos de noticias”, el presentador, Chris Packham, trata de “desenredar los hechos y la ciencia detrás de cada fenómeno” (entrecomillado traducido del inglés con Google). Nuestra conocida “lluvia de sangre”, elegida para un programa, todo un honor para nuestros pueblos.

Lo que comenzó aquel raro 2014, meteorológicamente hablando, puede terminar visionado en prácticamente todo el planeta, de la mano del gigante de las comunicaciones inglés. Refresquemos la memoria con el recuerdo de su primavera y verano seco, agostado. Luego un septiembre húmedo, con casi 50 litros, que malogró la vendimia, un octubre que en apenas 10 días se recogieron 90 litros y un noviembre de precipitaciones similares (Bases de datos de Meteo Bedunia, de La Bañeza): https://www.facebook.com/meteo.bedunia/
 Las aguas de tantas lluvias, retenidas en recipientes preferiblemente reflectantes, comenzaron por entonces a teñirse de rojo, lo antes nunca visto. Quien suscribe tuvo la suerte de descubrir esta anomalía cromática y de iniciar la recogida sistemática de muestras. Y mucha mayor suerte de contactar con Javier y su natural disposición para investigar y dar explicación a lo aparentemente inexplicable. En un estudio coordinado con Gabriel Gutiérrez, Antonio Guillén y José Abel, y posteriormente publicado en la sección biológica del boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (http://147.96.59.157/rsehn/index.php?d=publicaciones&num=40) nos muestran al bichito causante del color y sus características, así como su posible origen transoceánico.

Un “pastel” de esta envergadura necesitaba una “guinda” de su nivel. Otra aportación de Javier, que está en todo: la grabación con el dron de unas tomas aéreas por si las necesitaban, por ejemplo, para la presentación de la zona en el minidocumental. Grabamos un buen rato en Requeijo y Peñacabras de Ayoó, en la Huerga de Congosta, y en el Portillo y las Eras de Fuente Encalada. 

Y nada más que añadir; aquí seguimos, recogiendo y observando la lluvia, por si algún cambio fuera menester indagar. De los ingleses poco sabemos, apenas que antes de diciembre no está previsto publicar nuestro minidocumental. Hasta entonces, y termino como comencé…
toca esperar.

Enlace de interés.
Primer programa de la serie Nature’s Weirdest Events

















El vuelo del "abejorro"



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