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jueves, 31 de marzo de 2011

La liebre de la Chanica



Creo, sinceramente, que los que vivimos en zonas rurales podemos ser unos privilegiados. El constante contacto con la naturaleza nos proporciona una tranquilidad y bienestar difícil de conseguir con otros medios, si lo queremos apreciar. En Ayoó, por ejemplo, a escasos metros de casa disponemos de sólidas peñas donde encaramarnos y disfrutar de lejanas vistas, o de un pequeño embalse en el que el simple reflejo del cielo sirve de antídoto para los males del espíritu, o de un monte que cada día se acerca a nuestros hogares con una encina nueva o un brote de jara más. Es reconfortante el frío o el calor, porque es natural, o el viento porque huele a flores, como hoy, que nos acompañó insistente en nuestra visita a la casa rural de Congosta, a última hora de la tarde, y aunque no pagó una ronda quedó como perfecto compañero y anfitrión. Hoy la naturaleza se ganó un diez. Porque aparte de lo dicho me permitió disfrutar en la cercanía de un nervioso y esquivo animalito. Perfectamente mimetizada entre unas ramas allí estaba, esperándome, y sigo sin saber como la pude descubrir. Tranquila, me permitió ir al coche por la cámara de fotos, y posó silenciosa e inmóvil para más de una docena de fotografías desde diferentes ángulos. Dejó, coqueta, enfocarla a escaso medio metro de su hocico estrecho y orejas largas. A lo mejor aquella liebre me estaba observando a mi con mas curiosidad que yo a ella. Después de las fotos y largos minutos agachado de cómplices miradas me fui, porque al fin y al cabo… ¿quién soy yo para turbar su existencia?


sábado, 26 de marzo de 2011

Para anónimo en La cruz de la Verónica


Llevo tiempo intentando contestarte, pero no se por qué no puedo publicar mi comentario. Lo voy a hacer aquí y era así:
Interesante aportación, gracias. Es difícil conocer lo sucedido hace casi 2000 años, cuando además nadie esperaba la repercusión que tendría la muerte de Jesús en la humanidad, por lo que hay relativamente poco escrito. Pero es aceptado que Verónica es una santa ficticia, una composición del siglo XIV aproximadamente, posiblemente de un hecho recogido en el apócrifo Acta Pilati, (hechos de Pilato). En él se relata como una mujer de nombre Verónica sale en defensa como testigo en el juicio ante Pilato, aportando el testimonio de su milagrosa curación de unas hemorragias, tras tocar el manto de Jesús. Que Verónica signifique “vere eikon”(verdadera imagen) es una bonita paradoja, porque si la imagen que quedó en el paño es la que determina su nombre… ¿Cómo es que se llamaba así, o ya existía su nombre cuando el hecho no había ocurrido?(El juicio es anterior a la aparición de Verónica). Pero si es una composición el juego de palabras ha sido una curiosa coincidencia y el velo con la sagrada imagen todo un misterio. Yo creo, y solo es mi humilde opinión, que el nombre es una deformación de Benerice, (Benerike) que viene a significar “la que lleva la victoria”, nombre de origen macedonio muy común en la época, aunque me declaro parvulito en este apasionante tema, y éstas conclusiones son copia de otras y aquellas de otras, como fiel “semanasantero” no me imagino el vía crucis sin su sexta estación: LA VERÓNICA.

domingo, 20 de marzo de 2011

La chica del puente


Si hay alguna actividad en contra del buen hacer de los albañiles, esa es la de los grafiteros. El esmero por las líneas rectas y los paramentos planos, se ve estropeado con alevosía, premeditación y a veces con nocturnidad por unos desocupados que amontonan pinturas y rayas, con formas y colores que para nada embellecen los edificios, si no que les dan un aspecto de suciedad, descuido y abandono. Y lo que es peor, que en las paredes de caravista o en los revestimientos monocapa eliminar la “gracia” es muy difícil, por no decir imposible, con el agravante de que una vez limpio ya hay otro grafitero preparado para superar la “hazaña” de su colega. Recuerdo una preciosa locomotora del año catapún, que salvaron del desguace mostrándola en una rotonda en Zamora, al lado de la estación. Todo un monumento al progreso que ha proporcionado el tren en el pasado siglo en nuestra provincia. Recuerdo abochornado su deprimente aspecto después del repaso de firmitas y pintadas de unos cuantos impresentables. La solución para mantener en aquel lugar la respetable máquina fue restaurarla, y encerrarla tras unas altas y gruesas rejas, como si el premio a su esfuerzo fuera la cárcel. Peor el remedio que la enfermedad. Pero para casi todo hay excepciones. Cuando una pintada sobrepasa lo bien hecho en el lugar adecuado, entonces se transforma en arte. Arte con mayúsculas, de exposición gratuita, sin cánones ni restricciones. Tristemente arte imposible de mantener, que el tiempo y la intemperie llevarán a la indefectible ruina. Una de estas maravillas se puede contemplar debajo del puente sobre el Tera en Camarzana. Como no me quedan palabras para tan grata visión, solo añadiré que es un ejemplo a seguir, y si algo así no se puede hacer o mejorar, lo mejor es dejar los sprays en la tienda y las ganas de hacer daño bajo la conciencia de cada uno. Lo malo de la conciencia es que es un bien escaso.


domingo, 13 de marzo de 2011

La urz



Nuestros montes se tiñen de morado con las primeras y tímidas flores de urz. Con una diferencia de adelanto de bastantes días con las de la Valdería, la llegada de la primavera queda sobradamente anunciada en el valle Vidriales por todos los rincones con esta planta de diminutas y frágiles hojas. En la antigua construcción, techaba los tejados de las viviendas, protegía las paredes formando parte de las bardas, y era utilizada, aunque mucho menos que la jara, bajo las tejas como ripia. En las casas del pueblo nunca faltó como combustible, bien para amasar o como iniciador de la diaria lumbre. Un puñado de brotes atados con una cuerda hace una excelente escoba, y otro puñado, en flor, perdura en un bonito ramo, eso si, sin agitarlo. En nuestra comarca también se pueden ver, aunque escasamente, urces de flores blancas, y hay una planta que se le parece mucho, que se puede contemplar en todo Peñacabras, la terriega, que es como un precioso bonsái de urz. Por si fuera poco, para los que apreciamos el vino de nuestra zona, podemos degustar unos excelentes caldos que llevan su nombre, vino de urz, (y no es que el vino se haga con esta planta, no hagáis el chiste fácil), y por el especial gusto que da a la miel, es muy apreciada por los apicultores y sitúan sus colmenas cerca de donde abundan. No resulta banal entonces la urz, cuando incluso tenemos un pueblo cerca que la lleva de apellido: Brime de Urz. Pues en el diccionario esta palabra ni está ni se la espera, si no que hay otra muy distinta para sustituirla: Brezo. Dicen que es lo mismo, yo creo que no, y si no que le pregunten a los de Brime si les gustaría ser de Brime de Brezo. Pues no. Y mucho más insultante que obviar la hermosa y poética urz en el diccionario, es añadir, por ejemplo, a escasas líneas de "brezo" bodrios como “brik” y “break” y otros parecidos, que o bien no necesitamos o ya tenemos palabras propias para describirlos. Dicen que el diccionario es sinónimo de cultura… pues viva la ignorancia.



PD- Ahora en serio, algunos de los muchos sinónimos de urz: Argaña, aulaga, azuleja, bercol, berecilla, bereza, berezo, berezo negro, bermeja, berozo, bierco, biercol, biercol merino, biércol, biércol merino, bércol, brécol, brecina, brecinilla, brezo, brezo común, brezo de lastra, bruga, bruza, campanita, carpaza, charliza, cherliz, chupe, escobas de brecina, escobas mogarizas, ganzo, garbeña, gato, gorbiza, mogariza, olaga, orbezo, pan de queso, paraíso, perrito, pica la miel, queiriño, querihuela, quirihuela, quiroga, quirola, quírola, reguarno, reguazno, sardino, tanarro, uces, urce, urcias, urcina.

La cruz de la Verónica


Según cuenta una leyenda apócrifa, Verónica mandó hacer un retrato de Jesucristo cuando lo conoció durante su actividad pública, como maestro y taumaturgo. La versión cristiana nos dice que durante el vía crucis el rostro de Jesús quedó impreso en el paño que ella le ofreció para limpiarse, movida por la compasión. Al parecer, en el siglo XV comenzó la devoción del camino del Calvario de Jesús, con 14 estaciones, y así se recogió este hecho, que no aparece en los textos bíblicos, aunque su paño se guarda como una de las más importantes reliquias. Si el tiempo lo permite, en Semana Santa es tradición el rezo del vía crucis por unas calles determinadas de los pueblos, y Verónica pertenece a la sexta estación. En ella se refiera a “la Verónica”, injustamente creo, cuando lo correcto sería sencillamente a “Verónica”, nombre de mujer, del griego Benerice, porque en ningún texto bíblico encontramos el mismo trato a otras mujeres, como “la María”, “la Salomé” o “la Magdalena”. Aparte de ésta opinión, un poco de historia religiosa para recordar el porqué de la cruz de la Verónica de Ayoó, topónimo situado donde acaba el pueblo y comienza el camino “la Bañeza”. Y es que la cruz de la Verónica no siempre estuvo donde hoy la podemos ver. Los mayores, y si son del barrio mejor, la recuerdan en el risco de la foto de abajo, y era una gran cruz de madera de roble sujeta en su base simplemente con grandes piedras. Lo que no podemos saber porqué se trasladó al lugar que ocupa en la actualidad, aunque estéticamente queda más vistosa y Verónica le da un toque espiritual a éste recodo del camino, que llega a su máxima expresión durante la procesión de la Soledad, que cada año recorre durante la noche las calles de Ayoó.